1 NO CONFÍES EN EXTRAÑOS

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Bogotá. Año 2048.


Artemio Uribe es un joven pelirrojo de 30 años, cuyo brillante futuro resalta hasta en su presencia, que es vista por muchos colombianos como una aureola de éxitos y prosperidad. Es un hombre percibido como de gran corazón, pero estricto en su haber y cuya popularidad es tal, que no importa si es el ser más moralmente reprehensible sobre la faz de la Tierra, sus seguidores más fieles le seguirán adorando como si de un mesías se tratase.

Su acompañante es Zaryna Arszawina, una chica polaca de apenas 19, dueña de una ternura física propia de una niña, baja estatura y, cabellos que se extienden hasta la altura de su nuca, que asemejan filamentos de plata, rasgos que muchos han aseverado que son propios de un hada.

En otras épocas ver a un personaje como Artemio, político de carrera, senador de Colombia y serio aspirante a ser el próximo presidente de su país, con una adolescente como Zaryna, era razón suficiente para neutralizar la carrera de cualquier político, sin importar el arraigo de su popularidad. Pero en tiempos donde la inmoralidad de los poderosos está a la orden del día y las masas están más interesadas en imponer las ideas propias por sobre las de los demás que en la moralidad de sus representantes, es el escenario perfecto para que ellos puedan trapear el piso con la ética, la moral, y la dignidad de sus seguidores, siempre y cuando eso sirva para que él pueda llegar a presidencia y «dar plomo» a aquellos que hoy en día ostentan el poder en el país.

Son las tres y treinta y tres de la mañana y ambos vienen de una fiesta que, tuvo como invitados a miembros de las familias más importantes de Colombia.

¡Los Morales se fajaron esta noche! Tenían de de todito: aguardiente del bueno, cerveza bien fría, coca para todo el mundo y, mujeres, ¡ay Dios mío! ¡200 prepagos de las más finas! ¡Nacionales y extranjeras! ¡Es que ese man si sabe llevarlo a uno hasta el Cielo! ¡¿No lo cree, Zaryna?! —expresa Artemio, intoxicado de alegría, producto de haber tomado y bailado toda la noche.

¡Claro que sí, primor! Si usted se ganó a la más bella de la fiesta. Y como ya se dio cuenta, los Morales siempre ofrecen lo mejor de lo mejor a sus invitados. —replica Zaryna, que muestra una alegría más recatada.

Y dígame, Zaryna. ¿Qué piensa de mi? —interpela Artemio, un poco más calmado, pero igual de alegre.

Me pareces un hombre muy apuesto e inteligente. Sabes mucho sobre economía, el por qué aquí todo está tan caro y, como es la idiosincrasia del colombiano. No me extraña el por qué tus compatriotas te adoran.

Artemio suelta una risita siniestra.

La verdad es que estos indios zarrapastrosos se contentan con muy poco. Un par de palabras bonitas por aquí, unos insultos al gobernante de turno por acá, algo de drama y, el ingrediente secreto. ¿Sabe cual es?

¿Dios?

¡Exacto! Dígales que actúa en el nombre de Dios y, los indios le besarán las botas, aunque estén sucias de barro y excremento. Salazar es un idiota por no invocar a Dios en su discurso.

La expresión de Zaryna se torna seria y, dejando escapar un poco su disgusto por el comentario despectivo hacia el presidente colombiano, ella responde:

¿Por qué lo crees? No sé mucho sobre su gobierno, pero desde afuera la gente cree que es un héroe por unir al país tras la Revolución de las Cayenas y acabar con la violencia política que estaba desangrando al país.

La Revolución de las Cayenas, bautizada así debido a que esta flor, que crece en varias partes de Colombia, fue el símbolo que usó un movimiento civil que sacó del poder a El Cónclave en 2040, un grupo político compuesto por líderes religiosos, personalidades de internet y políticos con ideologías afines que, aprovechando el descontento con la inseguridad y pobreza del país, ganaron las elecciones en 2002 y desde ese año, gradualmente fueron trastocando los cimientos seculares del país, para gradualmente ir instalando un régimen confesional no declarado, que coartó las libertades civiles en favor de fortalecer la seguridad en Colombia.

Puedo decirte que el periodo en el que El Cónclave estuvo en el poder, este país era seguro. Pero ahora, desde que la revolución los derrocó, la violencia volvió al país, los grupos armados se fortalecieron de nuevo y la inseguridad está aumentando otra vez. Es solo cuestión de tiempo para que vuelvan al poder y ojalá y sea pronto explica Artemio con una notable nostalgia por lo que considera, fueron tiempos mejores.

Si bien en este aspecto tuvieron un éxito notable, la economía no mejoró y los grupos armados siguieron existiendo, lo cual eventualmente hizo que la seguridad de las ciudades se comprometiera de nuevo. con la elección de Eduardo Salazar, candidato cercano a los mistralistas, y detestado por el bando derrotado, que desde entonces ha buscado regresar al poder, incluso si eso significa reavivar las llamas de la guerra.

Correcto replica la polaca—, pero no puedes negar que, este pueblo ya ha probado el dulce néctar de la libertad. Si El Cónclave regresa, este pueblo no lo aceptará.

No notando el disgusto de Zaryna, Artemio expande su argumento, revelando su verdadero sentir sobre el pueblo colombiano:

Sucede que Salazar cree que está en Europa donde la gente apoya a los gobernantes que hacen su trabajo y no se deja engañar por prestidigitadores como yo. ¿Pero aquí? Sin importar que sea el más grande estadista de todos los tiempos y, en mi humilde opinión, y quiero que no se lo diga a nadie, es el mejor presidente que ha tenido Colombia en los últimos 20 años. Pero él no invoca a Dios en su discurso, y por eso nos es fácil pintarlo como un apóstata y a los cayenistas como un «error de la naturaleza». Cuando él sea derrocado, tendremos al pueblo de nuestro lado y, nos encargaremos de destruir la carrera de Salazar y neutralizar a los cayenistas para siempre.

¿Quieren derrocar al presidente de Colombia?

Así es, Zaryna. ¡Cualquier imbécil con tres dedos de frente podría ser presidente de este estúpido platanal! No me extraña que los españoles los engañaran con espejos y baratijas, mientras saquearon su oro.

Artemio hace una pausa para abrir la ventana del auto, asomar su cabeza y, gritar «¡Estúpidos!» mientras pasaban por un barrio residencial, dejando salir su desprecio hacia su propio pueblo. Toda la escena sucedió tan rápido que cuando Zaryna quiso reaccionar, él ya había cerrado la ventana para preguntarle si estaba de acuerdo con su aseveración, a lo cual ella, queriendo mantener engatusado al político intoxicado de alcohol, decide seguirle el juego:

Pienso lo mismo. Puedes decir lo que sea de mi país, pero aquí solo hay atraso e ignorancia.

Aunque un político importante y una dama de compañía son tan diferentes como el día y la noche, Artemio y Zaryna son productos de su tiempo. Mientras él ha sido entronizado por las masas por sus dotes en la oratoria y discurso altisonante, ella se la conoce como una dama cotizada entre los ricos y poderosos por su belleza y habilidades con el habla. No es una mera prostituta salida de un antro del pecado; es una escolta entrenada para seducir el cuerpo y la mente.

Zaryna, ¿puede llevarme a mi apartamento? Podremos seguir la fiesta allí y pasar un rato muy rico usted y yo, los dos solitos. ¿Le parece? —Preguntó Artemio. A pesar de haber estado en la fiesta desde las diez de la noche, él aún tiene energía para festejar un poco más, y lo demuestra reptando sinuosamente su mano por la entrepierna de su conductora.

Sin ruborizarse, ella sonríe con picardía, mantiene su vista fija en la carretera y conduciendo con una sola mano, explora sensualmente el cuello de su acompañante con su mano libre hasta explorar sus labios e incitarlo a que muerda su dedo, mientras ella replica:

Me encanta esa idea. La noche aún no termina y no me iré de aquí sin comer algo de comida típica colombiana.

En el auto, los dos se dieron un corto pero apasionado beso.

Ya en el edificio, Artemio y Zaryna al ascensor y dejaron que la pasión los consumiera, hasta llegar al apartamento. Él abre la puerta y se veía su impaciencia por saciar sus deseos carnales y los de su compañera.

Pero lo que vieron allí dentro, apagó para siempre los fuegos de su pasión.

¿Qué demonios? —dijo él en baja voz.

En su apartamento, encuentra una ventana abierta, por la cual entró un un ladrón, que escaló con sigilo los siete pisos del edificio y, viéndolo vacío, empieza a todas las cosas de valor que había allí dentro: dinero, joyas, aparatos electrónicos y otras baratijas, que pensó que podrían serle útiles, las cuales metía en una bolsa, la cual es del tamaño de una cubeta, pero tiene una serie de símbolos mágicos brillantes que le permiten albergar una cantidad infinita de objetos, sin importar su tamaño.

Enfurecido, Artemio saca de la nada un bate hecho de un metal desconocido, más liviano que el aluminio y más duro que el titanio. Con él, se abalanza hacia el ladrón, absorto en la codicia de haber conseguido un botín fácil.

Cuando finalmente nota al embravecido senador, ya es demasiado tarde: Artemio ataca con furia desmedida en el cuello, noqueando al cleptómano hechicero. Cada golpe desata una metamorfosis, que tiñe de negro el blanco de los ojos del político y sus irises de jade son maculados con un rojo sangre, que exterioriza su furia animal, que usa para castigar al desdichado ladrón, cuyos huesos, músculos y órganos, son destrozados por la viva expresión del poder de la fuerza bruta.

Donde alguna vez hubo un ladrón, ahora solo hay una pulpa amorfa y sangrienta de carne y vísceras.

La frustración de la ruina de su noche de pasión se desvanece tras contemplar el resultado de su sentencia: el ladrón invadía su apartamento, estaba haciendo algo ilegal, era un criminal, y además, no fue invitado. Él estaba después de todo, defendiendo su hogar de un hombre potencialmente peligroso. De acuerdo con su veredicto, sus acciones fueron, justificadas.

Zaryna, indignada por la reacción violenta de Artemio, comenta:

¡¿Por qué hiciste eso?!

Artemio, ordenando su ropa, desestimando las quejas de su compañera y, recuperando la compostura, declara:

¡Esa rata nos pudo matar! Y no se preocupe por la sangre, llamaré a los de aseo para que limpien ese desastre.

Zaryna mira con disgusto a Artemio. No aprueba la violencia irracional del político, ni su desdén por la vida humana. Pero él, convencido de que está preocupada porque el incidente se haga público, decide hacer alarde de sus influencias:

»Además, tengo amigos en la policía que mantendrán todo bien tapado. Mire Zaryna ¡podría darle bala al presidente y aunque lo confiese, nadie me haría nada! ¡¿Y sabe por que?! ¡Porque soy intocable!

Mientras Artemio ríe en la ebriedad de su ego, Zaryna extiende su brazo derecho hacia él, y con intenciones siniestras en su mente, susurra:

Ya veo.

Su antebrazo va cambiando hasta adoptar la forma de una espada larga. Él nota la transformación y se alarma, pero es incapaz de reaccionar al veloz sablazo que separa la parte inferior de su cuerpo. Como las paredes del apartamento tienen un revestimiento a prueba de sonidos, nadie escucha su bestial grito de dolor.

En sus momentos de agonía, Artemio dirige una mirada de sorpresa y terror hacia Zaryna y pregunta:

¿¡Qué… ra… yos…

Con una expresión facial que irradia sadismo puro, Zaryna se acerca lentamente hacia él, se pone de cuclillas, tapa su boca y responde:

Para que entiendas: es cierto, no soy humana y sí, soy una autómata. Me especializo en matar a hombres arrogantes que se creen intocables por su dinero y poder, como tú. Resulta que el presidente sabe qué eras una amenaza y me ordenó hacerte a un lado. No fue difícil inscribirme como «prepago» en la fiesta de la familia Morales. Sabía de tus gustos, así que solo tuve que poner mis ojos en ti y tal y como lo predije, caíste directo en mi trampa.

¡Mal… di… ta!

Zaryna se pone de pie y apunta a la cabeza de Artemio, para recitarle sus últimas palabras:

Sí, es verdad. Soy una maldita. Pero por eso, amo mi trabajo.

Acto seguido, corta en dos la cabeza del senador y toda su materia gris se desparrama en el apartamento. Pese a estar rodeada de sangre, una fuerza mística e invisible impide que ella sea salpicada.

Ya fuera del apartamento, Zaryna toma un taxi, saca un teléfono satelital y marca a un número, para dejar un escueto, pero muy significativo mensaje:

Señor presidente, misión cumplida.








 

Escudo de Colombia desde el año 2046

Prólogo-LECCIÓN DE VIDA

La península Arábiga ha tenido presencia humana desde hace milenios, dando como resultado que esta región del mundo haya sido testigo de eventos tan diversos como espectaculares, desde batallas épicas largo tiempo olvidadas en las arenas del tiempo, hasta el nacimiento de héroes de leyenda que han dejado una huella tan grande en la historia de la Tierra, que ésta ha quedado irremediablemente alterada por su presencia.

En una región acostumbrada a los eventos épicos, las intenciones de la reina de estas tierras para con su hija, parecieran una rareza en razón de su cotidianidad y por ende, poco dignas de su atención, lo cual podría explicar el hecho que el galope del corcel azabache de la reina Noor al Sahar, se halle escoltado por la soledad de las interminables planicies arábigas.

Su destino es un acantilado que, sin embargo, cuenta con un significado especial para la civilización que llaman a esta región del mundo, su hogar.

Muy bien hija mía, ya hemos llegado. ¡Es la hora de la verdad! —anuncia pomposamente Noor, tras divisar a la distancia su destino.

Su retoño de ocho años, Khalida al Tanniyn, chica pelirroja de ojos azules como su madre, montada a espaldas de Noor ojea el sitio y forzando su lengua a pronunciar unas palabras que tercamente se rehúsan a salir por el miedo, enuncia:

Solo espero que no sea nada peligroso. Soy muy joven para morir.

Noor ríe:

Vamos mi niña. La vida está llena de riesgos y más si eres una hechicera y una princesa.

Sí, pero esto es Magán, no el desierto de esos bárbaros e incultos ubaritas —responde Khalida, acusatoriamente—. ¿Acaso no somos los hechiceros, los amos de estas tierras? Nuestros enemigos han intentado destruirnos y siempre han mordido el polvo. Magán es segura y yo no necesito esto. Para eso están mis súbditos, dispuestos a morir por su futura reina.

La seguridad de la princesa viene del hecho de que el Emirato de Magán ha sido invadido unas quince veces, la mayoría capitaneadas por sus archienemigos, los ubaritas, una tribu del desierto que ve la magia como una «herejía que se burla del poder de Dios». Todas las invasiones han sido repelidas fácilmente por los maganíes, quienes han desarrollado un predecible desprecio por sus vecinos del desierto.

Correcto, pero recuerda el viejo refrán: si quieres la paz, prepárate para la guerra.

Khalida frunce el ceño y, resopla por disgusto.

Y no olvides esto —remata Noor—, si quieres llegar a ser la gobernante de nuestro pueblo, recuerda que solo te respetarán si eres una hechicera sin parangón.

Por otro lado, la reina quiere prevenir a su hija de los peligros de la complacencia. Aunque esté destinada a heredar Magán, gobernar el reino de los hechiceros será una carga pesada para ella, porque debe demostrar por medio de su poder mágico que es lo bastante fuerte para reinar y proteger a su pueblo de los belicosos ubaritas y, de cualquier otro enemigo que el reino deba enfrentar.

El corcel detiene su galope a una distancia segura de las orillas del acantilado, y Khalida, olvidando el regaño de su madre, se baja de la montura para correr hasta la orilla:

¡Increíble! ¡Mamá! ¡Esta vista alucina! —exclama Khalida, embelesada por divisar la inmensidad de las aguas del mar Arábigo, mientras es acariciada por las brisas marinas.

Me alegra que te guste, así que atenta —advierte Noor—. Estamos en Ahlot di Sahra o «Ascenso de la bruja», un lugar sagrado para nuestro pueblo, porque fue aquí donde, en el principio de los tiempos, Lilit, la Primera Hechicera, aprendió a elevarse por los cielos usando el poder de la magia. Fue aquí donde la humanidad aprendió que el don que recibió de los Dioses Brujos era la clave para alcanzar nuestros mas grandes sueños y metas. Aquí, la humanidad aprendió que el cielo es el límite.

La paciencia no es la virtud de la joven Khalida y, molesta porque percibe que ella está dando largues al asunto, demanda:

Se que no me trajiste hasta aquí para darme una lección de historia, así que escúpelo de una vez mamá, ¡¿para qué me trajiste?!

Noor ríe.

No tiene caso ir con rodeos contigo, ¿verdad? Todo aquel que se embarca en el camino de la magia, tiene una lección muy básica que debe aprender. Sin ella, no tiene el derecho de llamarse hechicero.

¿Y cuál es?

Aprender a volar. Así como Lilit hace más de diez mil años, no llegarás a ser una hechicera de verdad si no sabes despegar del suelo sin caerte.

¿Y si me niego? —la joven pregunta cautelosamente. Tiene un mal presentimiento acerca de lo que se verá obligada a hacer.

Vivirás rechazada el resto de tu vida. Nuestro pueblo jamás rechazará a una cobarde e incapaz de levantar sus pies del suelo. Se contarán historias sobre Khalida al Tanniyn, la desdichada princesa hechicera que jamás aprendió a volar. Serás la burla de grandes y pequeños por igual, en la vida y en la muerte, por los siglos de los siglos, amen.

¡MAMÁ! —las burlas, así sean las más inocentes, son intolerables para Khalida, así sea que provengan de su madre, quien tiene que contemplar las chispas místicas que salen de la cabeza de su hija, mientras patalea de la rabia.

Noor, acostumbrada a estas rabietas, solo toca su hombro y, con una tierna risita, replica:

Está bien, nada de bromas. Tu misión, si decides aceptarla…

Aunque ofendida por la insolencia de su mamá, Khalida se calma pero, con palpable disgusto, menciona:

Como si tuviera opción.

Armándose de paciencia, pero manteniendo la buena actitud con su hija, Noor continúa:

Es el elevarte por los aires, antes de llegar abajo y sufrir una muerte horrible, pero rápida.

Esa revelación provocó en Khalida un gélido frío en su espinazo:

¡¿Qué?! ¡¿Y cómo se supone que voy a hacer eso?!

Ya sabes todo lo básico que un hechicero debe conocer, así que lo único que debes tener en cuenta para volar, es aferrarte a la vida.

Noor lentamente camina hasta ponerse a espaldas de su hija y llevarla al borde del acantilado.

¿Y qué se supone que eso significa? —interpela Khalida, mientras inocentemente se deja guiar por su madre, quién con inusitado dramatismo en sus palabras, responde:

Piensa en no morir, aférrate a la vida con toda la fuerza de tu alma. Si lo haces, habrás culminado tu entrenamiento básico y serás toda una hechicera; de no lograrlo, bueno, supongo que éste será nuestro adiós.

Antes de que pudiera reaccionar, Noor empuja a Khalida por la cima del acantilado, con tanta fuerza, que la manda directamente hasta el mar, procurando que no se estrelle contra el risco. La niña de ocho años cae inevitablemente en picado hasta su muerte, y sus gritos de pánico son desoídos por su madre, quien por más que desee salvarla de su muerte, sabe que esta es una lección que su retoño debe asimilar por su cuenta, por lo que si la ayuda ahora, jamás la aprenderá.

A partir de ahora, Khalida está sola.

Aunque caiga en el agua, la niña sabe que la gran distancia de su caída, con toda seguridad le provocará la muerte.

Solo tiene unos pocos segundos para salvarse y no sabe qué hacer. Su madre nunca le enseñó las nociones más básicas del vuelo. Si ese fue un intento deliberado para hacerla sufrir en este momento, o producto de un deseo ulterior de enseñarle una lección de vida, tal vez nunca lo sabrá. Las historias de niños que morían tras saltar desde grandes alturas, que escuchaba de boca de sus padres y son recurrentes en el reino hechicero, repentinamente cobran un nuevo significado.

Ella podría ser uno más de esos niños desafortunados que, deseosos de aprovechar el poder de la magia para cualquier sueño que se hubiesen propuesto, al final quedaron para siempre varados en el camino del fracaso y la muerte, siendo truncados sus precoces sueños de grandeza por toda la eternidad.

Y Khalida está a punto de ser una más en esa lista.

Imágenes espontáneas de su corta vida pasan a gran velocidad por su mente: sus constantes rabietas de niña mimada; los desaires que su actitud caprichosa le han causado a su padre, el emir Hallel II, uno de los cuales estuvo incluso a punto de provocar una guerra; además de su recurrente indisciplina a la hora de aprender magia de su madre, que retrasó su desarrollo como hechicera; y aun así, ambos solo han mostrado amor y paciencia para con ella, gestos que ella jamás correspondió…

Desearía devolver el tiempo y enderezar el rumbo, corresponder la buena voluntad de sus padres, ser más condescendiente, obediente y disciplinada. Después de todo, tiene mucho que aprender.

Aún tiene una larga vida por vivir.

Grandes cantidades de energía inundan la humanidad de Khalida y una intensa aura mágica plateada rodea su ser. Su deseo de no morir se desata con un radiante grito de euforia, más el uso de su nueva energía mística para volar a ras del agua y cual cohete humano, elevarse con furia por los aires, para total júbilo de su madre.

Habiendo disfrutado de su recién descubierto don, la niña intenta dirigirse hacia la cima del acantilado, pero para su consternación, se encuentra con que no sabe frenar, encaminándose a un mortal choque contra el suelo. Solo la rápida reacción de Noor, quien se lanzó hacia ella, agarrándola en el aire a pocos metros de su muerte, evitó que éste fuese el último día de la joven sobre la Tierra.

Manifestando la epifanía que le salvó la vida, Khalida abrazó con fuerza a su madre, le dice:

¡Mamá! ¡Lamento haber sido una mala hija! Lo siento.

El arrojo de sinceridad de su retoño hizo que Noor, en su acostumbrada buena vibra, respondiese:

Ya, ya, todo está bien, deberías alegrarte, ya que pasaste la prueba. Desde hoy, eres una hechicera. —para posteriormente bajar hasta montarse en su caballo y regresar a su hogar.

Mientras emprenden el camino de vuelta y piensa en lo cerca que estuvo de morir, Khalida reflexiona acerca de su casi fatal experiencia y de la valiosa lección que aprendió este día:

«Aprovecha a tus seres queridos en vida, porque cuando ya no estén, solo quedarán la lamentación y la culpa por no haberlos disfrutado cuando se tuvo la oportunidad.»



Emblema nacional del Emirato de Magán.

14-GUERRA SANTA

 

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Año 2049. Mediodía.

Durante los dieciséis años que duró el régimen amenista en Colombia, ellos buscaron convertir al país sudamericano en un bastión del amenismo. Para ello, las iglesias, financiadas desde Bogotá, y tomando ventaja del hecho de que más del 70% de la población del país profesaba la fe amenista, se expandieron de forma agresiva por todo el país, llegando al extremo de usar la fuerza para llevar a cabo su versión de la «Palabra de Dios».

Para este propósito, en el año 2033 se creó la Legión de Amen, un grupo paramilitar secretamente financiado por el gobierno nacional, cuyo propósito era fomentar la conversión de aquellos colombianos que se rehusaban a seguir la fe amenista. Este grupo contó con el apoyo de los gobernadores afines al régimen teocrático, así como de la poderosa Casa Morales, coordinadora de las congregaciones amenistas de Colombia.

La Legión de Amen perpetró toda clase de atropellos contra todos los que consideraban sus «enemigos de fe» como los ateos, agnósticos, simpatizantes de izquierda, la comunidad LGBTI, y en especial los arxoristas, quienes sufrieron intimidaciones, asesinatos y desplazamiento forzado, situación que eventualmente se extendería a los amenistas moderados y personalidades de la derecha que estaban en contra del radicalismo. Aunque hubo condenas de parte de organizaciones internacionales, estas ya no contaban con el poder suficiente como para ejercer presión sobre el gobierno, por lo que los atropellos continuaron en la impunidad.

Cuando el pueblo colombiano, hastiado de la violencia y de la creciente pobreza, provocada por el recrudecimiento del conflicto armado, votó contra el régimen amenista en el 2046, una de las prioridades del gobierno de Edward Salazar ha sido el desarmar a la Legión de Amen, declarándola un grupo terrorista. En respuesta, los departamentos aun controlados por amenistas —Bolívar, Cesar, Sucre y los Santanderes— han declarado su apoyo a este grupo armado, así como los paramilitares de Istvan Halász, creando una situación de inestabilidad que amenaza la existencia del mismo estado colombiano.

Por tal razón, la resistencia que Xitlali y su horda zombi han encontrado en estos pueblos ha sido feroz. Unidades de la Legión de Amen y paramilitares leales a Halász se han movilizado rápidamente, ralentizando su avance, aunque por el momento no han logrado detenerlo. Tras la destrucción de Magangué, ella y su ejército de no muertos han cruzado el río Cauca, desembarcando en la isla Margarita, la isla fluvial más grande de Colombia, extendiendo su estela de destrucción hacia los municipios de Cicuco, Hatillo de Loba, Margarita, San Fernando, Talaigua Nuevo y Mompox, donde ella se ubica actualmente.

—Gracias tío por enseñarme como repararme a mí misma. Después de que me dispararan tantas veces, era molesto ver como esas chispas salían de mi cuerpo y empezaban a dañar mis funciones motoras —dice Xitlali, mientras va soldando los últimos agujeros de bala recibidos a lo largo de su invasión con un fino rayo de plasma.

Aunque aparentemente está hablando sola, Protogion instaló un dispositivo de comunicación en su cabeza, con el que puede llamar a cualquier número telefónico del mundo con tan solo marcarlo mentalmente, además de que puede grabarlos en su disco duro, por si quiere llamarlos de nuevo.

—Gracias, sobrina —responde encantado el nephila—. Veo que estás más a gusto con las modificaciones que hice en tu cuerpo. Aun así, deberías tener cuidado. Aunque tu cuerpo es más resistente, si recibes tantos disparos, podrían desactivarte.

Xitlali ríe con timidez:

—Seguro —ella contempla las gruesas garras metálicas de sus manos y pies—. No pude recibir mejor regalo de vos desde que regresé de México. Con ese receptor de mitegia que me instalaste, puedo acumular más mitegia para mis hechizos; mi endoesqueleto es más resistente y liviano; mis extremidades son mucho más fuertes; sin contar que mi piel artificial se regenera cada vez que cierro un agujero en mi armazón. Y no te preocupés, que tendré más cuidado de ahora en adelante.

De hecho, la nicaragüense ahora se encuentra sobre un edificio de Mompox, una ciudad de 46 mil habitantes, cuyo centro histórico es una buena representación de los pueblos pequeños de la era colonial, que ella observa con una mezcla de admiración y tristeza, al verlos en ruinas por los violentos combates entre su horda de zombis y la Legión de Amen, por lo que ella pregunta:

»Por otro lado, es muy triste lo que esos amenistas están haciendo por todas partes. El Barón me contó que esta ciudad solía ser muy pacífica, pero los fieles de Cardozo expulsaron a punta de pistola a todos los no amenistas, dejando a miles sin hogar.

—No te culpo, Xitlali —expresa Protogion—. El amenismo es una institución surgida de las maquinaciones del Emperador y mi hermano, Kekyrios de Chi Nikíforos. El que adoptaran una doctrina anticientífica y radical los pone en las antípodas de nuestros ideales. Si ellos ganan, hundirán a toda la Tierra en el dogma religioso, el atraso, la ignorancia y la obediencia ciega.

—¿De modo que somos los únicos que nos oponemos al embrutecimiento de todos los habitantes de la Tierra?

—Efectivamente.

Aunque el amenismo surgió como un medio de protesta a partir de los excesos del Imperio Romano, en el Siglo I, cuando Roma adopta esta religión como la oficial, el nephila Kekyrios de Chi Nikíforos, al ver su rápida expansión por todo el mundo, decide copar los liderazgos de las congregaciones más grandes con sus agentes, los cuales «bendijeron» estas organizaciones con fuertes inyecciones de capital atlante. Gracias a este apoyo, se expandieron agresivamente por todo el planeta. No obstante, su éxito ha venido ligado a su progresivo coqueteo con las expresiones más reaccionarias e intolerantes de la sociedad.

La explicación de su tío motivó otra pregunta de parte de su sobrina:

—¿Y cómo entra el tetradeísmo en todo esto?

—¡Borra ese inmundo término de tu disco duro, Xitlali J-30 Heigui! —demanda Protogion, simulando un ademán de seriedad.

—¿Por qué? —la nicaragüense pregunta con incredulidad.

—Porque es incorrecto —aclara el nephila, riéndose desde sus adentros—. Arxorismo es el nombre real de nuestra religión, el único nombre que debes tener en cuenta al respecto.

Atendiendo la sugerencia, Xitlali literalmente borra la palabra «tetradeísmo» de su banco de memoria, reemplazando su significado con la expresión aprendida de mano de su tío. Hecho esto, analiza el extraño término y dice:

—Está hecho, tío. He purgado ese inmundo término de mi sistema. Pero ¿qué clase de palabra es arxorismo?

El nephila sonríe tímidamente por unos segundos, ya que no puede creer que su sobrina haya tomado sus palabras de forma tan literal, al tiempo que agradece que ella no pueda ver las muecas forzadas que hace para mantenerse serio y proseguir con la explicación:

—Esa palabra viene de arxäran[1], palabra del nialín que puede traducirse como «religión mágica».

—¿Nialín? Esa es la lengua en la que Axtreion se comunicaba con los demás nephilim.

—Si, querida sobrina. El nialín es la lengua de mi especie, legada a partir de nuestros ancestros, los ainírs, ángeles que vinieron del espacio hace más de veinte mil años por mandato de los Dioses Brujos, a enseñarnos magia: la ciencia de hacer posible lo imposible.

Xitlali cae en cuenta que, si los nephilim son los descendientes de los ainírs, los precursores de la magia, explicaría el origen del inconmensurable poder que les ha permitido durante milenios, hacerle creer a la humanidad que ellos se trataban de auténticos dioses.

—Interesante explicación, tío, pero ¿por qué estos… Dioses Brujos se molestarían en enseñarnos a usar un poder tan grande como la magia?

—Los Dioses Brujos no son como ese falso dios del amenismo que demanda sumisión de sus seguidores. La sola práctica de la magia agrada a El Cuarteto. Ellos comprenden que el conocimiento es poder, así que nos han legado el conocimiento máximo, para que seamos nosotros mismos los dueños de nuestro propio destino. El arxorismo es la religión del libre albedrío, donde tú misma puedes dar forma a tu propio destino, bajo tus propias reglas. —explica Protogion con una convicción tal que raya en el fanatismo.

La convicción de su tío ha tocado la consciencia de Xitlali, quien vislumbra como es el conflicto entre el Imperio de la Atlántida y la Orden del Libro Verdadero: un conflicto entre el orden extremo y el caos positivo del libre albedrío.

Aclarando sus dudas en este concepto, la nicaragüense lleva la conversación hacia otro rumbo:

—Tengo entendido que esta religión llama a sus dioses El Cuarteto. ¿Quiénes son Ellos y a qué se dedican?

—Verás Xitlali, los dioses del arxorismo controlan cada una de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza: Nishji’tar controla la Fuerza Gravitacional; Eir’tári domina la Fuerza Nuclear Débil; Kasau’kar controla la Fuerza Nuclear Fuerte y; el poder de Mitaos’tarái reside en la Fuerza Electromagnética. La magia permite controlar estas fuerzas a una escala que nos da el potencial de torcer las leyes del universo a nuestro antojo.

La explicación de Protogion le resulta interesante a su sobrina, quien dibuja una leve sonrisa en su rostro y dice:

—Es la primera religión que podés explicar por medio de la ciencia. Me gusta.

Protogion ríe:

—Exacto. Y eso es lo que nos diferencia de las demás religiones. Sus ritos son un salto al vacío de la ignorancia y una renuncia total de la razón; pero el arxorismo es como la ciencia: es real, creas o no en él.

—Interesante. Pero desde que has mencionado la relación entre el arxorismo y la ciencia, me he estado haciendo esta pregunta: ¿Cómo los Dioses Brujos influyen en la magia?

—Te daré unos ejemplos para que te hagas una idea: el poder de Nishji’tar nos permite alterar la gravedad, haciéndonos lo bastante ligeros como para volar por los aires; el poder de Eir’tári desintegra la materia, dándonos la facultad de tomar el mitegia de la Fuente de la Magia; la fuerza nuclear fuerte de Kasau’kar es lo que mantiene cohesionados los átomos de la materia, y nos permite resistir el flujo de mitegia sin que nuestros cuerpos exploten por la energía adicional que reciben; y la fuerza electromagnética de Mitaos’tarái es lo que nos permite manipular las partículas del mitegia y darles la forma que queramos.

Sorprendida por el hecho de que la explicación sobre la magia de su tío parece más una clase de física cuántica que de artes místicas o teología, la nicaragüense solo atina a decir un escueto «Vaya».

»Por supuesto que sus poderes tienen muchas más aplicaciones y existen millones de hechiceros consagrados a uno solo de los Dioses Brujos, pero lo que dije ilustra que las cuatro fuerzas fundamentales en conjunto son necesarias para que la magia funcione.

Xitlali se queda en silencio unos segundos, analizando la información recabada y concluye:

—Así es como la magia se convierte en la ciencia de hacer posible lo imposible. Tío, sos muy inteligente, quisiera aprender más de vos. ¿Alguna vez te he contado que de niña quería ser científica?

Un destello de felicidad se posa en el alma de Protogion:

—¡No tenía idea! Pero, si quieres saber más de ciencia, llegaste a la persona indicada. Te confesaré algo: de todos mis muchachos, nunca pensé que serías tú, descendiente del idiota de Axtreion, quién querría seguir mis pasos.

Una de las mayores decepciones de los padres es que sus hijos no sigan sus pasos, en especial si el camino que les ofrecen ha estado marcado por una estela de éxitos. Aunque Protogion es quizás el científico más talentoso sobre la faz de la Tierra, ninguno de sus hijos, tanto biológicos como adoptados, ha demostrado el mas mínimo interés en la ciencia; todos ellos han exhibido la vocación guerrera de Yehua, su madre. Por ello, el saber que su sobrina e hija putativa ha sido la única de su familia que comparte la misma pasión que él, es una revelación que lo llena de mucha felicidad.

—Será todo un honor aprender de vos. No se si alguien te lo ha dicho, pero sos el mejor tío de todo el mundo —sentencia Xitlali, igualmente alegre de tener la oportunidad de retomar el camino que Axtreion y su familia truncaron, y para colmo, de la mano del traidor más odiado de la Atlántida, quien corresponde los halagos con un muy sincero «Gracias, Xitlali».

»Dicho esto, hay algo que he querido preguntarte desde que nos conocimos.

—Puedes preguntarme lo que sea. —responde Protogion. Él sabe cual es la duda que atañe a su sobrina, quien, con una sonrisa, pregunta:

—¿Cuál es el plan de los jefes? Creo que después de todo lo que he hecho, me he ganado el derecho de saber algo ¿no crees?

Esa era la pregunta que Protogion estaba esperando, por lo que se queda en silencio por varios segundos. No obstante, a sabiendas que se trata de una línea segura, su interlocutora es prácticamente su hija y, como ella misma lo dice, se ha ganado con creces su confianza tras traicionar al Clan de la Atlántida y consolidar su lealtad a la Orden del Libro Verdadero, decide romper su silencio:

—El Emperador de los Atlantes es actualmente, el hechicero más poderoso del mundo. No hay ser vivo sobre la faz de la Tierra que pueda tener una oportunidad de derrotarlo. Las religiones monoteístas del mundo han sido creadas por él como instituciones destinadas a saciar su ego.

—¿De modo que el concepto de dios único es obra del Emperador?

—Así es, Xitlali. Cuando los humanos rezan a su Dios, no rezan a un anciano sentado en un trono sobre las nubes o algo por el estilo: le rezan al Emperador, quien además los influencia a que se maten en su nombre, mientras él está en su santo teatro privado muriéndose de la risa. —el nephila explica con cierta rabia en su corazón.

Esa revelación deja una duda en Xitlali:

—Si el Emperador recibe las oraciones de sus súbditos ¿entonces él es un Dios?

Protogion ríe:

—Para nada. Si es un ser muy poderoso, que ha aprendido a convertir las oraciones de los fieles en fuerza gracias a su magia, y que podría subyugar a todos los nephilim él solo. Pero al igual que sus subordinados, él no es un dios; solo pretende serlo.

—De modo que él es el amo del mundo en la sombra. Pero, y si es tan poderoso ¿por qué no ha venido él mismo a matarnos a todos? —pregunta Xitlali, mientras apunta con su dedo a una extraña luz a quinientos metros de distancia.

Ella lanza un disparo de plasma hacia la luz desde la punta de sus dedos. Su blanco resultó ser un francotirador, posado sobre un edificio y que no tuvo el cuidado de ocultar el reflejo del sol sobre la mira de su rifle, por lo que recibió un rayo de plasma que hace explotar su cabeza, desparramando su materia gris sobre la azotea del edificio que le servía de guarida.

—Resulta que el Emperador está tan confiado en ganar, que detener a sus enemigos él mismo le resulta muy aburrido. Así que envía a los nephilim a que hagan el trabajo sucio por él.

—¿Y cual es el plan para vencerlo?

—No obstante, si existe un ser con el poder suficiente para matarlo: Ximéria, la Madre de los Ráukars.

Xitlali se ajusta los lentes en señal de incredulidad:

—Jamás había oído ese nombre.

—Es apenas normal, ya que los atlantes borraron su nombre de los anales de la historia. Ximéria era una hechicera con un poder inmenso que, entre otras cosas, era capaz de convertir a cuatro hechiceros en poderosos guerreros mágicos, dotándolos de poderes que fortalecen enormemente los que ya poseen.

—¿Esos… cuatro guerreros mágicos son los Jinetes del Apocalipsis?

—Así es, Xitlali —confirma Protogion—. Los jerarcas de la Orden del Libro Verdadero quieren ese poder para recolectar los siete fragmentos de su alma, los cuales están en manos del Clan de la Atlántida. Una vez tengan los fragmentos, deberán implantarlos en el cuerpo de Ximéria, para así revivirla y que ella destruya al Emperador.

—Es una responsabilidad muy grande. Aunque aun no entiendo por qué elegiste a Sebastião como tu reemplazo. Creo que André podría hacer un mejor trabajo que él.

—Por eso le pedí al Zar Carmesí que le diera la misión de buscar a Istvan Halász.

Esa revelación tomo por sorpresa a Xitlali:

—¿Vos me estás diciendo que mandar a André a por el general Halász fue tu idea? ¿Sabés que él ahora está en la Federación Amazónica y que Sebastião y Xäphía fueron por él?

Protogion siente una leve inflexión en la voz de su sobrina; está preocupada por la suerte de sus primos y podría jurar que ella piensa que ha sido muy imprudente el enviarlos a una misión tan peligrosa. Por tal razón, él explica:

—Estoy consciente del gran peligro que conlleva esa misión. No obstante, es una prueba de fuego que determinará quién es el más indicado para reemplazarme en el ritual.

Lo dicho por su tío genera una epifanía en la nicaragüense:

—¿O sea que vos me habés puesto a prueba a mí también?

—En efecto, querida sobrina. Se que tú también tienes capacidades para reemplazarme, razón por la cual le pedí a El Barón que te diera la misión de acabar con Xiomara Cardozo. No obstante, solo uno de ustedes tres será el ganador.

—¿Por qué no tuviste en consideración a Dalila y Lucia?

Protogion hace una pequeña pausa antes de responder, ya que le cuesta responder esa pregunta:

—Aunque los amo a ustedes cinco por igual y estoy convencido de que todos están para cosas grandes, debo reconocer que esas dos no están hechas para mandar: Dalila es una chica muy rebelde e inmadura y; aunque Lucia es lista, es demasiado sumisa para ser la Jinete de la Guerra. El que André las convirtiera en poderosas hechiceras dispuestas a hacer lo que sea por él, es algo que hasta a mí me impresiona.

Xitlali reflexiona sobre las palabras de su tío y concluye que Dalila y Lucia no se sentirían cómodas en una posición de liderazgo; lo de ellas es ir a las líneas del frente sin preocuparse por las vicisitudes de mandar, labor que han dejado exclusivamente en André, quien ha moldeado, directa o indirectamente, las personalidades de ambas y a su vez, ha desarrollado una confianza absoluta en las capacidades de sus compañeras, formando un equipo sólido que con el tiempo, podrían llegar a tener el potencial de vencer a un nephila.

»De todas maneras —concluye Protogion—, El Barón me dijo que…

Ella quisiera seguir hablando con su tío, pero una explosión inusualmente grande llama su atención, así que se despide:

—Tío, algo ha pasado. Me mantendré en contacto. Xitlali J-30 fuera.

La nicaragüense toma el báculo con el que controla la horda zombi, se pone de pie y vuela a toda velocidad hacia la explosión, ubicada a un kilómetro y medio de distancia, a orillas del río Magdalena.

Al llegar al sitio, queda sorprendida con el nivel de destrucción que presencia: todo, desde personas a edificios, a lo largo de doscientos metros alrededor de un joven que la espera, ha sido vaporizado por completo, dejando un espacio yermo alrededor del perpetrador.

Al notar su presencia, el joven habla:

—Jum, cuando el amo Axtreion me dijo que vos habías asesinado a nuestra familia, no me lo creí. Pero al verte aquí, sirviendo al traidor de Protogion, me convencí de que ya no eres de los nuestros, Juliana.

Ese nombre le trae recuerdos amargos a Xitlali:

—Estás desactualizado, Misael. Juliana Velásquez ya no existe.

Él se lleva la mano a la cara y ríe descontroladamente, hasta que, tras casi un minuto, dirige una mirada sádica a Xitlali con sus inhumanos ojos dorados:

—Como quieras. No tendré consideración contigo, hermana.

El joven que se ha puesto en guardia es Misael Velásquez. De 16 años y nacido en Nicaragua, es el hermano menor de Juliana Velásquez, la actual Xitlali J-30. De contextura delgada, su chaqueta blanca, con capucha que cubre su pelo azul turquesa, pantalones ajustados de color negro con líneas decorativas blancas y tenis negros, denotan a un joven que gusta verse a la moda, incluso a la hora de pelear. Sin embargo, la camisa con el emblema de la Casa Velásquez empastado en el pecho, visible tras su chaqueta abierta, revelan su intención de matar a la traidora que diezmó a su familia.

—La Casa Velásquez nunca la tuvo conmigo. Nos han convertido en algo que nunca quisimos.

Xitlali alza su báculo y, atendiendo a su llamado, miles de zombis rodean por completo a Misael y como si se tratase de una manada de bestias hambrientas de carne fresca, se abalanza hacia él.

Pero esto no preocupa al invasor:

—Solo a ti, Juliana.

Misael extiende sus brazos y crea una fuerte onda expansiva que vaporiza a todos los zombis cerca suyo, dejando sorprendida a Xitlali, quien pregunta:

—¿De dónde sacaste ese poder? No recuerdo que pudieras usar magia. Tampoco que te gustara pelear.

—El amo Axtreion modificó mi cuerpo, dándome implantes cibernéticos como los tuyos. También alteró mi mente, dándome una mejor… disposición para pelear. Y no soy el único.

Antes de que Xitlali exigiera más información, Misael da un fuerte puñetazo al piso, haciéndolo estallar justo en los pies de ella, quien es mandada a volar más de doscientos metros de distancia, pero antes de caer de espaldas da media vuelta en el aire y posa sobre sus extremidades, lo cual no evita que, debido a la gran velocidad con la que fue lanzada, patine por media cuadra, teniendo que usar sus garras para asirse al pavimento.

Mientras se levanta, Xitlali ve a Misael caminar con parsimonia hacia ella y, comprendiendo que esta podría ser una batalla complicada, se dice a sí misma:

—Muy bien, imbécil. Si querés pelea, llegaste al lugar indicado.

Ella hace desaparecer sus lentes y crea una serie de esferas de agua alrededor de su enemigo, las cuales se transforman en potentes rayos de agua comprimida.

En vez de esquivarlos, él choca sus puños, generando una fuerte explosión alrededor de su cuerpo para disolver las partículas de agua y seguir su marcha.

Xitlali cambia de estrategia: acumulando electricidad de sus manos, dispara dos potentes rayos de plasma contra su enemigo. Pero él los contrarresta con un puñetazo cargado de mitegia rojo, el cual hace estallar el ataque hasta desintegrarlo.

—¿Eso es lo mejor que puedes hacer? —declara Misael, mofándose maliciosamente de su enemiga y seguro de su victoria.

Pero Xitlali no se rinde:

—Oh, no tenés idea.

Ella crea una corriente eléctrica alrededor de su propio cuerpo, pero en vez de lanzar un ataque, desaparece de la vista de Misael, quien no nota cuando su enemiga se desplaza a la velocidad del rayo para reaparecer a sus espaldas, usa su pie, con forma de garra de águila, para asir su nuca, golpeando su cabeza contra el piso varias veces para castigarlo con una violenta descarga eléctrica, mientras aplasta furiosamente su rostro contra el piso.

Cuando los millones de voltios generados por Xitlali amenazaban con desgarrar sus músculos y disolver su endoesqueleto, Misael acumula rápidamente mitegia rojo hasta generar una fuerte explosión alrededor de su cuerpo que hace volar a Xitlali casi un kilómetro, hasta que cae en una serie de casas abandonadas que se derrumban al recibir el peso de su cuerpo.

Impetuosamente, ella destruye los escombros sobre ella con una descarga de mitegia, se levanta y se eleva para encontrar a su enemigo, quien velozmente la recibe con un puñetazo, tan fuerte que crea una onda expansiva que destruye todo edificio endeble a trescientos metros a la redonda, del cual se defiende cruzando los brazos…

—¿Cómo es posible?

Para su desconcierto, ella no solo se mantiene de pie, sino que no hubo ninguna explosión. ¿Cómo hizo para contrarrestar su poder?

—Tardé en darme cuenta de como funciona tu magia, Misael, pero tras verla en acción varias veces, aprendí que usás el mitegia para crear un aura cargada de neutrones que divide los átomos de todo lo que tocan, creando esas explosiones. Fue entonces cuando se me ocurrió hacer lo mismo para destruir los neutrones de más y contrarrestar tu magia. ¿Con que así es como funciona el poder de Kasau’kar?

La Fuerza Nuclear Fuerte es la fuerza fundamental dominada por Kasau’kar y la cual mantiene los átomos cohesionados, pero cuando los átomos son alterados, esto los fuerza a dividirse, liberando esta fuerza fundamental y provocando una explosión. Tras concluir que el poder de Misael fuerza a los átomos a dividirse, Xitlali usó el mismo principio que aplica su magia para evitar su división.

No obstante, la mención de la Diosa Bruja enoja a Misael:

—¡No menciones el nombre de ese demonio en mi presencia!

Una sonrisa emerge en el rostro de Xitlali:

—¿Te negás a admitir que el poder que usás viene de los Dioses Brujos?

Pero Misael frunce el ceño y, como si se negara a admitir que ella tiene razón, replica con rabia contenida:

—Para nosotros, el Emperador es nuestro único Dios y todos los que se nieguen a aceptarlo, deben morir. Aceptás su gracia, o muere.

Analizando los gestos de su enemigo, Xitlali descubre que los seguidores del Emperador, aunque son conscientes de que el poder que usan proviene de los Dioses Brujos, se niegan a reconocer esta verdad; ellos insisten en la creencia de que el monarca atlante es el dios que vela por el destino del mundo, una creencia tan fuerte para ellos que están dispuestos a imponerla por la fuerza al mundo entero, al costo que sea. Esto le resulta tan repulsivo a ella que replica:

—Estás delirando, Misael. Tu falso dios no ganará esta guerra.

Él se cubre de una intensa aura carmesí, al tiempo que exhibe una furia asesina hacia la traidora:

»¡El Emperador es el Dios y protector de este mundo! ¡Así ha sido siempre, y será por toda la eternidad!

Misael se lanza hacia ella, a tal velocidad, que no logra contrarrestar su aura explosiva, recibiendo de lleno un violento puñetazo, cuya explosión no solo destruye todo en un radio de quinientos metros, sino que también la dispara fuera del pueblo hasta hundirla directamente en el río Magdalena.

Como su cuerpo está hecho de metal sólido, Xitlali se hunde como un bloque de plomo hasta el fondo del río. Con cada metro que desciende en las turbias aguas y la fuerte corriente la aleja de Mompox, ella misma empieza a sentir la desesperación de encontrarse contra un enemigo que empieza a ponerla contra las cuerdas:

—Si no cambio de estrategia, me va a matar.

_________________________________________

En ese instante.

La Federación Amazónica y el Perú son los únicos países de Suramérica que no pertenecen a la esfera de influencia brasileña. Es, además, el tercer país más grande de la región, además de ser el único donde la religión arxorista está prohibida.

No obstante, debido a las milicias de la Orden del Libro Verdadero, entrenadas por El Barón, se ha generado un conflicto armado en el joven país cuya intensidad está aumentando progresivamente. Un conflicto en el que André, Dalila y Lucia han entrado a participar como invitados de honor:

—¡Tiemblen! ¡Tiemblen! ¡Que les llegó La Diabla, hijueputas! ¡Fuerza Demoníaca: Belial[2]!

Dalila desciende de los cielos, envuelta en llamas, hasta caer sobre una corveta de la armada amazónica, haciéndola estallar en mil pedazos, y cuya explosión termina por destruir todo a cincuenta metros de distancia, incluyendo una parte sustancial de las casas a orillas del río Orinoco.

Tras la explosión, ella vuela a toda velocidad hasta elevarse a los aires y cual meteoro cubierto en llamas desciende hacia el interior de la ciudad, a echarle mano a las milicias rebeldes entrenadas por El Barón y quienes luchan contra el ejército amazónico y los paramilitares de Halász, dejando su característica estela de destrucción y muerte por donde pasa.

Desde arriba, André y Lucia observan los combates urbanos que se desarrollan en la ciudad de Tucupita, ciudad de 210 mil habitantes, antigua capital del estado de Delta Amacuro y ahora capital del distrito homónimo, en la Federación Amazónica. Esta es una ciudad que podría catalogarse de «pueblo grande», ya que aparte de algunos edificios de más de 20 pisos y sedes administrativas, no hay signos notables de progreso en la ciudad. Mientras contemplan los feroces combates que han destruido partes importantes de la ciudad, Lucia pregunta:

—André, entiendo que ayudar a nuestras milicias es importante, pero ¿qué no se supone que deberíamos ir a Puerto Figuereido?

—Es cierto muñeca —responde el vampiro con una sonrisa pedante—. Pero tomamos esta parada por varias razones: Tucupita fue la capital del estado de Delta Amacuro hasta que el gobernador decidió huir de la guerra civil venezolana y unirse a la Federación Amazónica en 2031. Desde entonces, esta ciudad ha servido como centro de entrenamiento para los ejércitos paramilitares que operan en Colombia, Ecuador y Perú, avivando el estado de guerra que plaga esta parte del mundo y que le permitió a la Federación Amazónica crecer a su tamaño actual.

La Federación Amazónica no llegó a convertirse en el tercer país más grande de Sudamérica solo por medio de las armas. Durante su expansión, llevada a cabo entre 2030 y 2035, Colombia y Venezuela padecían diversos grados de inestabilidad interna, lo cual influyó a que las autoridades de las regiones amazónicas de esos países se unieran al nuevo estado, el cual, tras ganar una guerra de independencia contra Perú, contaba con unas perspectivas de desarrollo mucho mejores, un gancho que ha usado para expandirse y convertirse en un criadero de grupos paramilitares que plagan toda la región.

—¿O sea que en esta ciudad entrenaban los hombres de Halász?

—Así es, Lucia. Capturar Tucupita debilitará a sus ejércitos de paramilitares, además de ser un aliciente moral para nuestras milicias, demostrando que pueden llegar a ser una amenaza muy real contra el régimen de Iquitos.

Lucia le sonríe con malicia y concluye:

—No encuentro fallo en tu lógica.

En ese momento, ambos son alertados por una explosión a pocos kilómetros de distancia. De la misma surge un lilim de quince metros de alto, con forma de dragón bípedo, con dos cabezas sin ojos, ataviado en armadura plateada con bordados dorados, alas emplumadas e inexplicablemente, su barriga tiene un rostro humano con ojos de lilim. Una observación más detallada revela un halo místico rodeando su cabeza, una apariencia que parece haber sido inspirada en los ángeles que aparecen en los pasajes más oscuros y terroríficos de la Biblia.

Dalila observa al extraño ángel y, sin dejarse intimidar por éste, entabla combate contra él, volando a su alrededor para evitar sus ataques y atacándolo con potentes llamaradas, mientras su risa demencial risa motiva a André a decir:

—Lo cual me recuerda, no vinimos hasta acá solo para que Dalila se lleve toda la diversión ¿o sí?

Lucia responde con una sonrisa maliciosa:

—Tenés toda la razón. Vamos a echarle una mano.

Mientras ellos se desplazan a ayudar a Dalila, el lilim golpea a la vampiresa con una de sus garras, con tanta fuerza que la estrella contra varios edificios hasta detenerse en una casa de tres pisos que le cae encima.

André y Lucia se miran las caras con preocupación y mientras le ordena a ella que distraiga al lilim, él va al rescate de Dalila.

Para sacar a la vampiresa de la pila de escombros, su compañero usa su magia de hielo para congelarlos y, con el chasquido de sus dedos, convertirlos en escarcha. De esta forma ve que ella aún se encuentra viva:

—¿Estás bien?

Con algo de dificultad, Dalila se levanta y, exhibiendo gran excitación por encontrarse con un oponente poderoso, exclama:

—¡Estoy mejor que nunca! —y cubre su cuerpo en un aura de fuego.

Aliviado de que está bien, André estira sus brazos y dice:

—Perfecto, porque he estado esperando todo el viaje a encontrarnos con alguien digno de ser atacado con todo nuestro poder.

Mientras observa a Dalila respirando pesadamente y a Lucia teniendo problemas para detener al lilim, pese a que éste ha recibido varios rayos de luz de lleno, André, más allá de sus alardes, empieza a preocuparse y cae en cuenta de que, si quiere cumplir con el objetivo de matar al general Halász, deberá ser más prudente a la hora de escoger sus batallas.


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[1] En nialín, la «ä» se pronuncia como una «o» cerrada, por lo que la palabra se pronuncia aproximadamente como arxoran.

[2] De acuerdo con el Ars Goetia, Belial es un rey del infierno, conocido como «señor de la arrogancia», que se cree que fue adorado en la ciudad de Sodoma y en los manuscritos del Mar Muerto, aparece como el general de las tropas infernales en la batalla del fin del mundo.

Cruz de la Anarquía (símbolo de la religión arxorista)


1 NO CONFÍES EN EXTRAÑOS

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